jueves, agosto 09, 2007

Cuando el fin de semana se adelanta
Y de pronto estoy chupando en la calle en una noche lluviosa de miércoles con dos de mis mejores amigos. Con un preámbulo cultural en el Museo Tamayo en la inaugura de una exposición rarísima de web art a la que poco le entendí.

El recorrido nocturno incluyó Reforma, Zona Rosa, Constituyentes, Tito, Taller y muchas calles más. Lo mejor de todo fue mi caída triunfal en Cabaretito Neón. Justo después de bajar la tarima, mis piernas se cruzaron con un cartón de chelas de unas lesbianas y caí al suelo de la forma más dolorosa que existe: ante la vista de todos. Mis rodillas quedaron cubiertas de una mezcla extraña de chela, cenizas de cigarrillo y yo creo que hasta escupitajos y miados del colectivo LGBT.

Ante una caída abrupta como la mía ¿qué es lo mejor que se puede hacer?
1.Levantarte rapidísimo como si nada hubiera pasado y seguir de forma altiva tu camino.
2.Quejarte poquito y sobarte la parte afectada para que el resto del público no piense que eres un pendejo que se hace el que no le dolió.
3.Cagarte de la risa y hacer que tu público se cague de la risa contigo y de ti.
4.Esperar a que alguien te levante o ya mínimo te pregunte, ¿oye estás bien?
5.Hacer uso del dote histriónico y armar toda una escena de desmayo, luxación y hasta panic atack para que la gente haga bolita, te carguen, llegue una ambulancia dos horas después, te suban a una camilla, te examinen, y te pongan un collarín que no usarás nunca y perder de cuatro a cinco horas de tu vida en una estupidez como esa.

Lo único que yo pude hacer fue levantarme y caminar hacia los baños a hacer pipí porque me andaba mucho. No reí ni lloré. Tampoco me sobé.

::Ellos también cocinan, y hasta han de tener buen sazón ::

No hay comentarios.: