sábado, abril 05, 2008

La última noche
Estoy sentado frente a mi sala (la que hasta hoy será mía). Estoy esperando a que llegue la noche, no quiero ir a la cama, tengo miedo, estoy triste, emocionado, feliz, melancólico, nostálgico, efusivo, y por si fuera poco, pedo.

A veces quisiera no haber tomado la decisión, quisiera volver a tener seis años y soñar con una vida futura perfecta, con ser como mi papá, y tener una enorme casa con jardín. Tener esposa e hijos y un gato que caminara en nuestro tejado.

Las expectativas cambian, los sueños también, nuestro imaginario se va alimentando de muchas más cosas y al final llega el tiempo de quemar las naves.

Recuerdo que cuando salí de la secun, mi sueño dorado era vivir en un departamento amueblado a mi gusto, con mis cosas, mi espacio y mi esencia, soñaba con tener mi propio coche, mi vida llena de cosas hermosas y de gente que me hicera sentir bien. Desde siempre busqué elementos para no quedarme estancado, y aunque muchas veces lo hacía por comodidad o simplemente por no salir de mi zona de confort, al final de todo buscaba otros caminos. Los sueños infinitos cada vez crecieron más y se fueron transformando.

Hoy, a punto de cumplir 25, llego a uno de ellos. La independecia. Dejo mi casa con tristeza y con gusto, sé que voy a extrañar muchísimas cosas, mi mamá, mis hermanos, el lugar donde nací y jugué, donde crecí, caminé y tropecé, donde lloré y reí, donde formé mi yo, lo que soy ahora, gracias a cuatro personas que bien o mal han hecho de mí lo que soy ahora. Que me dieron poco, mucho y todo, que me vieron crecer y transformarme, que bien o mal siempre estuvieron ahí. Que compartieron conmigo todo y que nunca me dejaron caer. Estas cuatro personitas me han llenado de cosas buenas, y a ellos les debo todo, pero sobretodo a EL grande, EL que cada mañana se asoma entre las nubes y me hace ver lo enorme que es su amor, y que sin ÉL, nada de esto estaría pasando.

¿Me preguntas por qué me voy? Para aprender, para ser una mejor versión de ese pequeño niño que con su uniforme a cuadros corría a tus brazos para darte un beso enorme, porque llegó el momento de descubrir,de caminar y tropezar, de experimentar, de luchar, de llorar y darme cuenta de quién soy y lo que quiero ser. Sabes lo mucho que te amo y lo mucho que te agradezco por hacer de los tres, personas buenas al final de todo. Las lágrimas que ahora caen por mis mejillas sé que pronto se convertirán en triunfos que compartiré contigo y que hoy que dejo esta casa será sólo un paso más dentro de los muchos que estoy dispuesto a dar para trascender y ser infinito en el tiempo.

Goodbye sweet home...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Amigoooo...

WOW... hacia mucho que no pasaba por tu blog y me encuentro con este... que feliz, contento y nuevamente orgulloso me siento de ti. Por todo lo que has logrado y vas logrando... y ahora hasta yo mismo estoy conmovido a las lagrimas ya que yo espero tomar ese mismo paso muy pronto, solo que yo me pienso ir una millas mas lejos de aquellos que me formaron... pero mas cerca de ti!

Espero algun dia compartir ese espacio contigo, como lo platicamos y soañamos juntos tantas veces... quiza aquella "mansion" o aquel "depa" no esta tan lejos de lo que pensamos!

Te Amo Amigo!